La ley de distancias para droguerías” vuelve al debate: ¿amenaza u oportunidad para el droguista independiente? Esta Ley ha sido, por años, el gran filtro para decidir dónde se puede abrir un nuevo punto. Más allá del debate coyuntural, entender qué es, cómo funciona y qué exigen hoy las autoridades es clave para cualquier droguista que quiera abrir, trasladar o expandir su negocio. En septiembre de 2025, el Ministerio de Salud publicó un borrador que modifica el Decreto 780 de 2016 y redefine la apertura y traslado de establecimientos farmacéuticos minoristas. Aunque el texto no fija una distancia mínima entre droguerías, sí traslada el poder de aprobación a los entes territoriales (municipios, distritos y departamentos). Esto puede traducirse en “zonas prioritarias” y condiciones técnicas locales para autorizar nuevos puntos.
La “ley de distancias” se refiere a criterios de localización que buscan evitar saturación de oferta en una misma cuadra y promover acceso equilibrado a medicamentos en diferentes zonas de una ciudad. Aunque muchas veces se habla de “150 o 200 metros”, lo importante no es el número en sí, sino la facultad de la autoridad local para ordenar el territorio y proteger al usuario mediante redes de establecimientos bien distribuidas.
En la práctica, la autoridad sanitaria territorial (secretarías de salud municipales o departamentales) y las oficinas de planeación/uso de suelo son las que terminan definiendo si en un punto específico se puede o no ubicar una droguería. Por eso, incluso cuando la norma nacional enmarque requisitos generales, la distancia y la localización se aterrizan caso a caso en el territorio.
El proyecto adiciona una sección al Decreto 780 para que las entidades territoriales autoricen la apertura o traslado de droguerías y farmacias, con decisiones motivadas y criterios definidos por cada territorio. En la práctica, esto permite crear zonas o condiciones que, indirectamente, limiten dónde y cuándo abrir.
Aunque no hay un metro a metro en el decreto, la sola figura de “aprobación previa y motivada” podría convertirse en una barrera si los criterios locales no son claros, proporcionales o si cambian con frecuencia. El borrador ha encendido debate en gremios y prensa por los potenciales efectos sobre competencia y costos.
La ley de distancias para droguerías no es (solo) un número: es un conjunto de criterios técnicos y territoriales que buscan ordenar la oferta y garantizar acceso. Si te enfocas en uso de suelo, evidencia de necesidad y cumplimiento locativo, tu proyecto gana fuerza ante cualquier escenario —incluido el que plantea el borrador actual—. La diferencia entre “amenaza” u “oportunidad” la marca tu preparación.
Si necesitas ayuda, Farmatízate te acompaña para que tu droguería cumpla con todos los requisitos y evite sanciones.